
Dubái sigue siendo el mayor mercado mundial de residencias de marca, y la distancia con su rival más cercano se amplía en lugar de reducirse. El Global Branded Residences Annual Report 2025–2026 contabiliza 184 proyectos en el emirato: 68 ya terminados y 116 en cartera, más del doble del total de Miami, que ocupa el segundo puesto con 85. Le siguen São Paulo con 39 y Nueva York con 36. En todo Emiratos Árabes Unidos el informe registra 75 proyectos completados y 185 en desarrollo, la mayor cartera futura de cualquier país.
Cómo queda la tabla global
Las consultoras cuentan el sector de forma distinta, y la diferencia merece una nota: The Residence Report 2026-27 de Knight Frank, publicado a finales de septiembre, sitúa a Dubái en 175 proyectos —68 operativos y 107 previstos—, con Miami en 73 y Londres en 30. La discrepancia responde a la metodología y no al mercado, ya que las definiciones de lo que cuenta como proyecto de marca varían entre analistas. En lo esencial, ambos recuentos coinciden. Knight Frank atribuye además a EAU el 19 % de la cartera mundial de desarrollo, con Abu Dabi octavo del mundo con 24 proyectos y Ras Al Khaimah noveno con 23, casi todos en la isla de Al Marjan, mientras que Oriente Medio en conjunto concentra una cuarta parte de la cartera global.
Las marcas ya no son mayoritariamente hoteles
El cambio más interesante está en quién presta el nombre. Las marcas ajenas a la hotelería representan ya el 42 % de los proyectos residenciales de marca de Dubái: un modelo que empezó con operadores hoteleros y los ha superado con holgura. Bugatti Residences by Binghatti, viviendas con marca Mercedes-Benz, Jacob & Co y Chelsea Residences by DAMAC entran en esta categoría, al unir el proyecto de una promotora con un nombre tomado del automóvil, la relojería, la joyería o el fútbol en lugar de una cadena hotelera. Para el comprador eso cambia lo que aporta realmente el distintivo: una marca hotelera suele traer un operador y un estándar de servicio, mientras que una marca de estilo de vida puede aportar diseño y prestigio sin gestión diaria asociada.
Cuánto cuesta el nombre en la fachada
El sobreprecio es elevado y discutido. El informe de Global Branded Residences lo cifra en un 44 % de media frente a producto comparable sin marca en el mundo, y hasta un 59 % en la región MENA. Los cálculos propios de Knight Frank para Dubái son más conservadores: alrededor del 35 % de media y hasta el 55 % para marcas como Aman, Four Seasons o Dorchester Collection. Con 116 proyectos aún por llegar, ese sobreprecio es la cifra sometida a mayor presión. Louis Harding, socio de Knight Frank, señala que los compradores miran cada vez más allá del nombre del edificio y valoran con más cuidado el inmueble, la ubicación y la calidad del servicio.
De ahí la conclusión práctica. Una residencia de marca sólo justifica su sobreprecio si el distintivo viene acompañado de algo medible: un operador concreto con contrato de gestión, un estándar de servicio definido y un acuerdo de marca con vigencia suficiente para sobrevivir a la entrega. Conviene preguntar antes de firmar: quién gestiona el edificio y por cuánto tiempo, a cuánto ascenderán las cuotas de servicio por pie cuadrado y qué ocurre con la marca —y con el precio— si el acuerdo no se renueva.



